La Mesa del Ramonal

Dic 11, 2015   //   by Miguel A. Noriega Agüero   //   Anaga, Blog  //  Comentarios desactivados en La Mesa del Ramonal

Entre los santacruceros barrios de Valleseco y María Jiménez, situados en las desembocaduras de dos barrancos de la vertiente sur del macizo de Anaga, se haya una modesta montaña de inconfundible perfil y apenas 460 metros de altitud. Estamos hablando de la Mesa del Ramonal, una característica elevación en cuya cumbre y laderas han acontecido algunos de los episodios más destacados de la historia de Santa Cruz de Tenerife. Procedamos pues con este artículo a ir viendo algunas pinceladas de esos sucesos.

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Mesa del Ramonal desde la Montaña de Altura de Paso Alto

22 DE JULIO DE 1797

Tres días antes del célebre ataque inglés a la ciudad de Santa Cruz de Santiago de Tenerife, liderado por el entonces contraalmirante Horatio Nelson, y la consecuente victoria por parte de las tropas y pueblo de la isla bajo el mando del General Gutiérrez (episodio ya comentado en otros artículos de esta web), la escuadra británica puso su objetivo en desembarcar en el litoral de Anaga, al norte de la villa. Así, al amanecer del 22 de aquel caluroso mes de julio de 1797, los ingleses pretenden sin éxito el ataque mediante acercamiento y desembarco en las inmediaciones del Castillo de Paso Alto. Repelida la ofensiva por la guarnición española de esa fortificación, Nelson ordena la retirada y posterior desembarco más al norte, fuera del alcance de la artillería de Paso Alto (fortaleza que contaba con 15 cañones y 55 artilleros en aquel momento). Así, a las 9 de la mañana casi un millar de ingleses pone pie en tierra en la costa de El Bufadero, a unos centanares de metros de la desembocadura del barranco de Valleseco, bajo las laderas que descienden desde la Mesa del Ramonal.

Los británicos logran con éxito ese desembarco y se adentran aguas arriba por ese barranco e incluso llegan a ascender por las faldas de la Mesa. El plan, muy sencillo, aunque quizás algo imprudente y alocado: la toma de la ciudad atravesando las estribaciones más al sureste de Anaga, con la cresta que finaliza en la Montaña de la Altura de Paso Alto como gran escollo, y la incursión hacia La Laguna, a través de los barrancos y crestas de esa zona del macizo. El General Gutiérrez de Otero conocedor de las intenciones inglesas, ordena la posición de varios centenares de hombres en lo alto de La Altura para poder hacer frente a las tropas británicas.

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Montaña de la Altura desde la Mesa del Ramonal

Durante varias horas de aquella tórrida jornada se sucede el enfrentamiento entre ingleses, situados en las faldas y promontorios de la Mesa del Ramonal, y españoles, enclavados, como ya hemos visto, en la cima de La Altura. El barranco era pues testigo de aquel combate, que se saldó con tres muertos ingleses (uno de ellos debido al calor y la sed y otros dos a causa de los certeros disparos de las tropas españolas, que, además, lograron herir a otro soldado extranjero), cuyos cuerpos fueron enterrados desnudos en la playa de Valleseco.

Al final de la jornada, previo al anochecer, el millar de británicos ya estaba de nuevo a bordo de las naves fondeadas frente al litoral de Santa Cruz. De nuevo el plan de Nelson de efectuar un desembarco y consecuente ataque por el norte de la plaza era rechazado. Después llegarían los calmados días 23 y 24, previos al episodio del 25 de julio, sin duda el más conocido de la Gesta.

 

LA JURADA

La vertiente meridional de la Mesa del Ramonal se nos presenta hoy en día como la más alterada y transformada de esta montaña, habiendo perdido su perfil natural debido, entre otras razones, a las labores que dieron lugar a la cantera de La Jurada, de la cual actualmente podemos ver sus efectos.

A finales del XIX (el 28 de noviembre de 1899 se lleva a cabo la primera voladura) comenzaron los trabajos de obtención de piedra, destinada a la construcción de dársenas, escolleras y otras infraestructuras portuarias, además de para el relleno del solar resultante tras el derribo del Castillo de San Cristóbal en 1929, entre otros cometidos. Así, durante varias décadas se llevaron a cabo voladuras hasta que en diciembre de 1974 una orden judicial paraliza los trabajos, debido a los inconvenientes que causaban las detonaciones en las edificaciones del vecino barrio de Valleseco. Tras ellos en 1976 se clausura la explotación para posteriormente, ya en los años 80, ser utilizada como ubicación de depósitos de combustible.

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Voladura en La Jurada

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Trabajos de recogida, carga y transporte de material en la cantera de La Jurada

De aquellos trabajos de descargas y obtención de material para relleno nos queda el tajo a la montaña, visible hoy desde la carretera a San Andrés y el mar, así como una vieja locomotora ubicada a modo expositivo en el presente frente a la cantera. Se trata de la Locomotora F-6, la cual llegó desde Alemania en los años 20 del pasado siglo, junto con otras cuatro propulsoras de 160 caballos de potencia.

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Locomotora F-6 hoy restaurada y expuesta en el paseo de la carretera de San Andrés

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Características de la locomotora F-6

Como curiosidad podemos relacionar a esta cantera con la realización de dos películas en las que salen imágenes de La Jurada en plena actividad. Una de ellas se titula El ladrón de los guantes blancos, obra de 1926 a cargo de los directores  José González Rivero y Romualdo García de Paredes. Es muda y tiene el honor de ser la primera película rodada en Canarias y contando con todo el equipo formado por canarios. En ella vemos imágenes de La Jurada en los minutos 14:30 y 83:05. Pueden verla aquí: mdc.ulpgc.es.

El otro film es del año 1956 y se titula El reflejo del alma, del director Máximo G. Alviani. Aparecen imágenes de la cantera en los minutos: 14:25 y 32:00. Aquí la película completa:

EL REFLEJO DEL ALMA (1956) from miramuro on Vimeo.

 

 BATERÍA DEL BUFADERO

A través de Real Orden de 30 de julio de 1896 se aprueba la construcción de una batería costera, según proyecto del Comandante de Ingenieros Luis Durango, entre los barrios de Valleseco y María Jiménez, a los pies de la Mesa del Ramonal. En esta zona del litoral ya llegó a haber anteriormente una modesta batería levantada a mediados del siglo XVII, meses antes del ataque de Blake en 1657, pero fue abandonada, llegando a desaparecer en la posterior centuria, ya que, como vimos en líneas anteriores, las tropas de Nelson desembarcaron en esta zona, gracias a que no había ningún puesto defensivo entre Paso Alto y San Andrés.

Como ya se sabe, los últimos años del siglo XIX fueron muy convulsos en el país, ya que tras la entrada en guerra contra Alemania a raíz del conflicto por las Islas Carolinas en 1885, España se enfrenta contra los EEUU para la defensa de las posesiones de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam. Es por esta razón que se ve la necesidad de la construcción de esta batería, que paradojicamente no llegaría a estar artillada hasta 1914, con tres cañones Munáiz-Argüelles 150/45, que llegarían a estar en la base hasta abril de 1974.

Esta batería formó parte del plan de defensa de costa del la isla durante los años 40, debido a la posibilidad de invasión aliada de las Canarias durante la Segunda Guerra Mundial. De esta manera, además de las piezas citadas, contó, como medida de protección antiaérea, con un cañón Hispano-Suiza de 20 mm y una ametralladora Maxim de 7,92mm. Como apoyo sus funciones, llegó a tener un proyector nocturno de 90 cm (situado en la ladera sobre el actual falso túnel de la autovía de San Andrés, pasada la desembocadura del barranco de María Jiménez) y un telémetro, modelo Zaragoza, de base vertical, en la parte alta de la trasera al puesto, en la falda de la Mesa del Ramonal, a 127 m de altitud.

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Batería del Bufadero, fachada principal

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Frente trasero de la batería, lado mar

Las tres instalaciones se encuentran actualmente en un estado ruinoso. La batería, junto a la que transitan cada día miles de chicharreros corriendo y paseando, está vallada, abandonada, rodeada en su frente de mar por restos de grúas y otros elementos ligados al puerto y con parte de su fachada principal derruida debido a las lluvias de aquel maldito 31 de marzo de 2002.

Y lo mismo ocurre con el túnel y plataforma del proyector, en estado de abandono y sin mantenimiento alguno, así como el telémetro, con el techo derruido y habiendo perdido gran parte de las escaleras de acceso a él desde la batería.

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Emplazamiento del telémetro de la batería del Bufadero, señalado con flecha roja

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Escaleras de acceso al telémetro

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Restos del telémetro de la batería del Bufadero

BALNEARIO

Junto a la batería del Bufadero, llama la atención hoy en día, de manera negativa debido al abandono y desolación en el que se encuentra, una construcción más reciente, actualmente vallada y apuntalada. Se trata del añorado Balneario idea surgida en los años 20 del pasado siglo a Santiago García Sanabria, y que vio la luz años más tarde gracias al proyecto del arquitecto Domingo Pisaca y Burgada. Contó con varias reformas y ampliaciones posteriores, llegando a estar en uso hasta 1992.

Contaba con varias piscinas, un restaurante, varias terrazas, pistas de tenis …, e incluso disfrutaba de una playa a su vera. Hoy en día, este lugar no es ni la sombra de lo que fue. De un lugar de ocio gozado por miles de santacruceros a unas ruinas sin proyecto de reconstrucción ni nuevo uso, que presentan peligro de derrumbe y apenan sobre todo a aquellos que antaño se recrearon en sus instalaciones.

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Varias imágenes actuales del balneario y sus instalaciones

LA CIMA

Ya ven todo lo que da de sí una montaña y las laderas que la sustentan. Pero no nos queremos olvidar de su cima. En ella aún permanecen restos de muros de bancales que atestiguan la anterior actividad agrícola llevada a cabo en estas alturas. No es de extrañar que hasta en la cima de promontorios como este se desarrollara la agricultura, fundamentalmente de secano a base del cultivo de cereales. Basta con ascender al Roque del Conde, en el sur de la isla, para darse cuenta de hasta qué lugares eran utilizados como terrenos de cultivo.

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Fincas de cultivo abancaladas ya abandonadas, en lo alto de la Mesa del Ramonal

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Les invito a subir a la Mesa y disfrutar de una caminata con una agradable recompensa: unas extraordinarias vistas del macizo de Anaga, Santa Cruz de Tenerife, los barrios de Valleseco y María Jiménez y el Puerto. Al subir, imagínense rodeados por un millar de ingleses encaramados en la montaña bajo el mando de Nelson, observen la cantera desde arriba en singular perspectiva, pregúntense cómo diablos subían antaño hasta allá arriba para cultivar el cereal. En definitiva, disfruten del lugar y de su historia.

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¿Cómo subir a la Mesa del Ramonal? Aquí tienes en wikiloc el itinerario de subida (y bajada) que yo efectué:

Mesa del Ramonal desde El Bufadero

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