El Semáforo de Igueste de San Andrés

Jun 12, 2011   //   by Miguel A. Noriega Agüero   //   Anaga, Blog, Curiosidiario  //  Comentarios desactivados en El Semáforo de Igueste de San Andrés

La isla de Tenerife y en concreto el Macizo de Anaga (península situada en su extremo NE) nunca deja de sorprender al viajero, turista o isleño. Un pueblecito de Anaga, al final de la carretera que parte de Santa Cruz y  pasa por Las Teresitas para después deleitarnos con un sinfín de curvas sobre la costa, es el origen de esta curiosidad que se complementa y completa con el motivo principal de esta entrada. Se trata de Igueste de San Andrés, situado sobre las dos laderas que flanquean el final de un barranco que cae al mar desde la cumbre del Pijaral. Casas y cultivos de frutales (y papas y millo en menor cantidad). Preciosas terrazas de aguacateros, mangos, papayeros y plataneras y otras frutas, que en una ocasión un lugareño me comentó en una de mis múltiples visitas a este encantador rincón de la isla. ¿Por qué tanta fruta tropical en este sitio? Se cuenta que muchos habitantes de Igueste emigraron a Cuba y otras zonas de América y que de ahí le viene esta “tradicicón” al pueblo, ya que a su vuelta las trajeron allende los mares y aún permanecen cultivadas décadas y décadas más tarde.

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Pero miremos más arriba, sobre el acantilado de La Atalaya, esa gran mole de roca que divide al Barranco de Igueste con el de Zápata, al Norte, justo encima del Roquete. Vemos algo. Blanco. Un edificio de una planta y un palo alto al lado. La gente (que no es de Anaga) lo ha visto incluso desde Santa Cruz y no tendrá ni idea de qué es. Tal y como me pasaba a mi hace algo más de una década. Pues es él, El Semáforo, situado a poco más de 200 metros de altitud.

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Se trata de una edificación en ruinas y abandonada hoy en día, pero que tuvo una gran utilidad hasta no hace mucho. Desde aquí se divisa con un simple giro de cuello el Puerto de Santa Cruz, al SO, y el horizonte al NE, o sea el lugar por el que aparecen los barcos que llegan de la Península Ibérica (y resto de Europa).

Fomento lo construyó en la década de los 90 del siglo XIX y funcionó hasta 1970, bajo la competencia del Ministerio de Marina. Varios operarios, los semaforistas o vigías (del Cuerpo de Suboficiales de la Armada), que residían en él acompañados de sus familias,  se encargaban de su uso: observación marítima y meteorológica y comunicación con los buques que transitan frente a este tramo de costa de Tenerife, a través de banderas, así como con el puerto, gracias al telégrafo, que lo unía con la capital. El edificio cuenta con numerosas habitaciones (dormitorios, cocina, etc) e incluso con una sala en el extremo NE de planta hexagonal, que colmataría los deseos de muchos para ubicar en ella su estudio o comedor. En el exterior existe un horno y bajo la terraza en la que se ubica el mástil, hay un aljibe.

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Todo esta hoy abandonado y en estado lamentable. Nadie le “mete mano” a este monumento que prevalece como el único en su especie de entre la señalética marítima de Canarias. Y lo sorprendente es que aún no está protegido como se debe, ya que de hecho aún no se ha iniciado expediente de declaración de Bien de Interés Cultural.

Para la gente de Anaga y, sobre todo, para los de Igueste se trata de un lugar especial, que forma parte de la historia del macizo y su costa. Incluso el CD Igueste-Anaga tiene en su escudo al Semáforo.

Para llegar a él, basta con tomar el sendero que sube desde Igueste de San Andrés (el barrio de la Iglesia) hasta la Atalaya por un camino ancho, de fuerte pendiente en algunos tramos, y cortado a pico y pala para poder subir carros con bestias hasta lo alto. Hoy en día está dentro de la Red de Senderos de Tenerife como PR TF 5.1 (2,2 km.). Aquí puedes tener más información de esta ruta a pie.

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La compañía británica de consignas y aduanas “Hamilton & Cia.” situó años antes de su construcción, una caseta de observación en lo alto de la Atalaya, cuya misión era la de observar la llegada de barcos hacia el puerto y mediante catalejos lograr “adivinar” las características de cada nave, principalmente la eslora, bandera y tipo. Una vez lo tenían claro, avisaban al personal del puerto para que tuviera preparado un lugar de atraque o varado del navío en cuestión, además de tener en sus puestos a estibadores y demás trabajadores de cargas y descargas de buques.

En lo alto de esta atalaya (hoy llamada “de los Ingleses”) trabajaron como vigías de la consignataria los vecinos de Igueste Agustín Gil y su hijo José, quienes residieron en esta cumbre, refugiados en una modesta caseta de madera, la friolera de 12 años (del 20 de septiembre de 1886 hasta finales de 1898), con una salario anual de 2.200 pesetas. La comunicación la realizaban con banderas (por el día) y fuego (durante las noches). Al ponerse en funcionamiento el Semáforo de la Armada, el de Hamilton dejó de estar operativo.

Mucho antes la zona ya era utilizada como mirador y observatorio marítimo para defensa de la isla, incluso con referencias de atalayeros en esta zona ya desde la finalización de la conquista a finales del siglo XV.

Las vistas desde el Semáforo son espectaculares. La costa a nuestros pies. Gran Canaria en frente, sobresale entre el horizonte. Santa Cruz al SO, y por encima las cumbres de la la isla con el Teide incluido. Y al norte la costa de Anaga con el Roque y Playa de Antequera como lugares más destacados. Si tienen oportunidad no dejen de conocer este sitio y así tienen un motivo más para acudir a Igueste.

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Más fotos: asotavento en picasa

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